La solución adoptada por Italia y Grecia es seguramente una decisión eficaz para confrontar los problemas agudos de la economía. Pero esconde, al menos, tres grandes dinámicas que deben preocuparnos desde el punto de vista democrático: responde a las presiones de los mercados, muestra la incapacidad de los grandes partidos para trabajar juntos en programas nacionales, y se solapa sobre la decisión de los ciudadanos. Por otra parte, este 'modelo regulatorio' de gobierno frente al 'modelo político' contradice que, tras años de intentos por superar el déficit democrático de la UE, intentando pasar de ese primer modelo a otro donde la política juegue un mayor papel, son ahora los Estados Miembros los que se dirigen hacia gobiernos tecnócratas.